Anoche mientras dormías, te observaba dormir. Veía tu pecho subir y bajar con cada acompasada respiración. Las sábanas dibujaban tu torso delicadamente, acariciando cada músculo, marcando cada hendidura. Bajo ellas sólo estaba tu piel morena, ningún obstáculo a ella.
Me preguntaba si estarías soñando conmigo, si acaso esa media sonrisa en tus labios sería respuesta a un sueño bonito entre tú y yo.
¡Cómo deseaba conocer tus sueños! Saber qué era lo que te daba esa misteriosa belleza nocturna y tranquila cada vez que te hundías en los brazos de Morfeo.
Anoche mientras dormías quería grabar a fuego cada uno de tus detalles, cada lunar y cada suspiro.
Anoche mientras dormías, giré en mi cama deseando estar a tu lado para que aquellos brazos fueran los míos.
