Esta Cenicienta ya ha pasado por noches increíbles y por eternas tardes de tristeza. Esta Cenicienta ha amado al Príncipe azul y al vagabundo pensando que ese podía ser su cuento de hadas. Esta Cenicienta ha reído con chistes malos y ha llorado por razones que estaban más allá de ella.
Esta Cenicienta ha caído y ha llenado de lodo su mágico vestido. Pero esta Cenicienta se levantó y lanzó sus zapatos de cristal bien lejos para correr en libertad.
Para ser, finalmente, feliz. Por el tiempo que dure.
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viernes, 9 de marzo de 2012

Ojos verdes [Relato]

La razón por la que había acudido a ése lugar no era precisamente alentadora, ni siquiera habría concedido ir hasta allí de habérmelo preguntado a mí misma. Pero, allí estaba: entre esa multitud de desconocidos, observando aquel desfile que colmaba una de las más importantes arterias de una ciudad no lo bastante grande.
Y entonces apareciste... como un espejismo, como una ilusión, como uno de mis sueños oníricos en los que las personas avanzaban con grandes nubes de humo blanco y luces apuntándolos como si estuvieran en un escenario.
Un segundo antes, en ese lugar sólo habían rostros sosos, sin gracia ni emociones, y cuando volví la mirada sobresalías de entre las cabezas, como la encarnación de la dulzura a pesar de la seriedad dueña de tus expresiones.
El pelo rubio de revoltosos y adorables rizos no iba a pasarme inadvertido ni por un segundo, aunque aquel estereotipo de peinado masculino no entrara exactamente en mis cánones de hombre. Sin embargo, era tu cabello lo que te daba ese aire de tierna sensualidad.
Caminaste entre las personas con gráciles movimientos, enderezándote cada tanto para abrirte paso entre los apretujados cuerpos de la gente indiferente a ti. ¿Acaso no se daban cuenta de tan inusual belleza? Por mi parte, no podía hallar nada en esa calle que pudiera llamarme más la atención.
No te percataste de mi presencia ni de mi incesante mirada hasta que estuviste a mi lado, a sólo un metro. ¡A mi lado! Bastaba con extender una mano para comprobar si eras o no producto de mi imaginación sobredesarrollada gracias a las novelas que me gustan leer.
No lo hice, me había faltado el valor para ese acto de desfachatez en el que osaba tocar a un completo desconocido para la simple constatación de mi cordura. Pero tus ojos se clavaron en los míos con avidez por una fracción de segundo.
Verde. Todo se volvió verde. Verde hierba o verde agua ¿qué importaba? Verde de tus ojos.
Las piernas se me hicieron de gelatina y el estómago pasó a pesarme media tonelada con ese gesto tuyo.
Una leve sonrisa asomó por las comisuras de tus finos y rosas labios en ese momento, quizás habías descubierto el poder que tenías sobre mí y eso te hacía sentir omnipotente. Insolente desconocido que pretendía manejarme. Estúpida yo que quería que lo hiciera.
Un estruendo desvió tu atención hacia el desfile que yo misma había olvidado, todo aquel alboroto sólo me parecía música ambiental de fondo, rompiendo nuestra conexión y devolviéndome un atisbo de consciencia al mismo tiempo.
Sonreí como una tonta volviendo mi vista hacia adelante, hacia los niños que flameaban pequeñas banderas de papel celeste y blanco.
Sentía tu mirada escrutar mi rostro de vez en cuando, abrasándome... y cuando dirigía la mía hacia ti, simplemente volteabas, como adolescente inseguro. Volvía a sonreír, tal vez la omnipotente era yo.

El destino no lo quiso y, aunque cada vez que nuestros ojos se encontraran -verde y castaño se mezclaran en sincronía a mitad de camino como menta y chocolate- sintiera que te conociera de toda la vida, como si hubiera mantenido contigo una larga conversación a pesar de no haber oído tu voz dirigida directamente a mí. Nuestra historia tuvo su fin al tiempo que aquel desfile festivo, y tus sonrisas y miradas se fueron como el confeti con el viento, dejando detrás sólo el brillo de tus ojos como recuerdo.-

Relato viejito, uno de los primeros y al cual le tengo bastante cariño.

domingo, 9 de octubre de 2011

Esa chica

Tú conoces a esta chica. 
Su pelo no es ni largo ni corto. Ni claro ni oscuro. Ella sólo lo tiene en un punto medio. 
Ella, justo ahora se encuentra precisamente en medio de la clase y cuando suele ir en el autobús, se sienta precisamente en medio, también. 
Ella se une a los clubes, pero nunca es la presidenta de ellos. 
A veces, ella es la secretaria; por lo general, sólo un miembro. 
Cuando se lo han ordenado, ella ha pintado escenarios para las actuaciones del colegio. 
Siempre tiene una cita para el baile, pero nunca es la primera opción de nadie. En realidad, ella no es la primera opción de nadie para nada. Su mejor amigo se convirtió en su mejor amigo cuando otra chica se alejó de él. 
Tiene un grupo de chicas con las que come el almuerzo todos los días, pero ¡Dios! Cuánto la aburren. A decir verdad, ella prefiere los libros a la gente y el bibliotecario siempre parece feliz al verla. 
Ella sabe que hay otras personas que lo tienen peor -ella no es pobre o desvalida o fastidiosa-, por supuesto, también es consciente de que la razón por la cual nadie se burla de ella es porque nadie se ha fijado en ella. 
Esto no quiere decir que no tiene cualidades. 
Ella es bonita, tal vez, si alguien se tomara el tiempo de mirarla. 
Y es lo suficientemente buena en sus notas. Y no bebe y maneja. Y dice no a las drogas. Y siempre está donde dice que estará. Y llama cuando va a llegar tarde. 
Y se siente un poco, sólo un poco muerta por dentro. 
Ella piensa: "Crees que me conoces, pero no lo haces". 
Ella piensa: "Ninguno de ustedes tiene idea sobre las cosas que hay en mi corazón". 
Ella piensa: "Mírenme, mírenme, mírenme" 
A veces cree que gritará. 
A veces ella se imagina metiendo la cabeza en un horno. 
Pero no lo hace. 
Ella sólo escribe todo en su diario y espera. 
Ella está a la espera de encontrar a alguien.


Imagen de Androidpope en Deviantart.

domingo, 24 de julio de 2011

Women




Las mujeres no somos un libro en Braille. No necesitan tocarnos para conocernos.

viernes, 6 de mayo de 2011

This is me

Soy el tipo de chica que es callada en un grupo grande de gente que no conoce, sólo me vas a ver realmente si somos cercanos.
Soy el tipo de chica que es buena con todos, y de la que después la gente se aprovecha.
Sonrío y río mucho, especialmente en el momento menos apropiado.
Soy la chica que trata de explicar un tema y nunca puede encontrar las palabras correctas.
Soy una romántica sin remedio.
Soy la chica que tiene más profundidad de la que la gente piensa.
Se me va el aire, me tropiezo en las escaleras y con los pies de la gente.
Soy la chica a la que no le importa que le hayas dado el regalo más horrible mientras hayas pensado en ella.
Soy la persona más difícil de ofender, pero es muy fácil hacerme sentir horrible.
Soy la chica a la que a veces le dicen cosas feas y las toma como si no fueran nada.
Odio contarle a la gente mis problemas; no necesitan preocuparse por mi.
Soy la chica que se alegra de las cosas más simples.
Soy la que escucha los problemas de la otra gente.
Soy la chica que reza para que finalmente alguien la entienda.
Creo que la gente no debería ser juzgada antes de que te tomes el tiempo de conocerlos, aún así soy culpable de hacer lo mismo.
Soy la chica a la que la gente malinterpreta.
Amo pensar antes que hablar.
Soy torpe, tímida, extraña… pero esta soy yo.
Tómalo o déjalo.

***

Esto creo que va a mi perfil...

Imagen de Erin Nicole Photography en Flickr

lunes, 28 de marzo de 2011

You know me

Ella lo encontró mirándola con ese brillo que ya conocía. Mas se hizo la distraída y volvió su mirada a la televisión, siguiendo sus reacciones por el rabillo del ojo y mientras mordisqueaba su trozo de pizza.
Él la seguía observando, delineando sus rasgos, memorizando sus gestos, el movimiento de sus labios al masticar, el de su mirada vagando por la pantalla. 
Ella sentía un cosquilleo en su mejilla pues él continuaba mirándola. Al girar su rostro hacia él lo confirmó. 
- ¿Qué? ¿Has encontrado algo interesante en mi cara? - le pregunta ella. Él sólo sonríe -. ¡No me digas que ya tengo arrugas! -bromeó ella, intentando sacarle una respuesta sincera pues ella sabía porqué él la miraba de ese modo pero quería oírlo de su boca.
Sus deliciosos labios se curvan en una media sonrisa. 
- Tú y yo sabemos que si tuvieras arrugas, no te preocuparías - "porque no eres superficial" contesta él aunque sin decirlo todo en voz alta.
Ella sintió una calidez derramarse en su interior. Debía otorgarle eso, él la conocía mejor que nadie. Incluso más de lo que ella creía.
Y le robó una sonrisa brillante descubrirlo de nuevo. 

***

Texto by me.
Imagen by Erin Nicole Photography on Flickr