Esta Cenicienta ya ha pasado por noches increíbles y por eternas tardes de tristeza. Esta Cenicienta ha amado al Príncipe azul y al vagabundo pensando que ese podía ser su cuento de hadas. Esta Cenicienta ha reído con chistes malos y ha llorado por razones que estaban más allá de ella.
Esta Cenicienta ha caído y ha llenado de lodo su mágico vestido. Pero esta Cenicienta se levantó y lanzó sus zapatos de cristal bien lejos para correr en libertad.
Para ser, finalmente, feliz. Por el tiempo que dure.
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domingo, 8 de enero de 2012

I finally found you

Yo solía pensar que sabía quién eras tú, no sabía que dentro de ti yo iba a encontrar la luz, no sabía que existía un mundo así, no sabía que podía ser tan feliz. 
Y la vida pasaba de largo, vacía, sin emoción, no había nada flotando en el aire abrazándome el corazón.
Hoy que estoy en tus brazos recuerdo mi soledad, y me río pensando en las veces que yo te dejé pasar.
Llegaste tú y el mundo me abrazó. Y llegaste tú y me sorprendió el poder que había en este amor, y llegaste tú, una bendición, aún recuerdo el momento en que todo cambió.

Canción: Y llegaste tú de Sin bandera. 
Cuesta tanto encontrar últimamente buenas letras en las canciones.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Song

Tú me enseñaste qué tan simples son las cosas. Tú me enseñaste a dar amor y nada más y que no importa si recibes algo a cambio. 
Tú me enseñaste cómo respirar de nuevo. Tú me enseñaste a pensar antes de actuar. Sólo se trata de ver hasta lo invisible.
Y descubrí que en esta vida hay algo más, que donde quiera que yo esté, tú vas a estar.
Y como un ángel cuidarás de mí, cuando me pierda y deje de reír. 


Fragmento de la canción "Guapa" de Diego Torres.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Perfect man?


¿Sabes por qué tengo la certeza de que eres tú la persona de la que estoy enamorada? Sé que eres tú, no porque te adaptes perfectamente a la descripción que daba yo de mi hombre perfecto, sino porque descubrí que mi descripción de hombre perfecto se había modificado para describirte a ti.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Juntos a la par

Le he pedido tanto a Dios que al final oyó mi voz, por la noche a más tardar yendo juntos a la par. 
Sé su nombre, sé su edad y sus gustos en la intimidad. Cuando un corazón se entrega y el mañana nunca llega, que más puedo hacer.
Nada como ir juntos a la par.

Canción: "Juntos a la par" de Daniele Herrero.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Free hugs



Habrá millones de formas de explicar lo que siento, pero me quedo sin palabras. Así que perdoname si te abrazo sin decir nada.

domingo, 4 de septiembre de 2011

El mejor cansancio

La casa estaba silenciosa. La noche aún más. No se oían siquiera el cantar de los grillos o el soplido del viento que invadía por las ventanas. 

Incluso el exterior parecía como si el Padre Tiempo se hubiera olvidado de volver a presionar start. 

Pronto, dentro, en la habitación el silencio dejó de ser tal. Pues habías empezado con tu sendero de besos, con la degustación de mi piel. Algo parecía haberte aburrido. Quizás, simplemente fue la mejor manera que hallaste para romper con aquel silencio. 

Quizás, simplemente habías entrado en mi mente y robado algunas ideas. 

Tus labios acariciaron mi piel de una manera tan suave y delicada que si no supiera que eras tú y tu espíritu aventurero, hubiera asegurado que se trataban de aleteos de mariposas. Mariposas llenas de promesas y anhelos. Que daban tan poquito que dejaban con gusto de más. 

Y de algún modo lo supiste. 

Tus besos habían dejado de ser tiernos. Ahora eran apasionados. Entregándolo casi todo. Realizando un bosquejo detallado de cuánto más eras capaz de dar. Me aferré a ti como si fueras la salvación en momentos finales. Como el último paracaídas en un avión que caía en picada. 

Mis manos inútilmente intentaron abarcar todo tu cuerpo, con premura. Con necesidad. Con especial atención en tu triangular espalda desnuda, cuyos músculos se marcaban en ondulación por la penumbra, iluminándolos sólo la tenue luz de las velas. Pero resultaban tan pequeñas. Insuficientes. 

Gemí frustrada. 

Descendías y ascendías en aquella ruta imaginaria trazada por tus labios, como si te faltaran bocas para poder besar. Como quien pasea una y otra vez por un sitio que le gusta. Mi piel en tu paladar era vainilla dulce. La tuya en el mío, chocolate negro. 

Chocolate del que nunca tenía bastante. 

Fuiste deshojándome como si yo fuera un regalo que hubieras esperado mucho tiempo, con parsimonia y a la vez fiereza. Mientras tanto y al mismo tiempo, yo deshacía tus ropas lanzándolas fuera de nuestra burbuja. También había esperado mucho por un obsequio como tú. 

Tentaste mis barreras. Me prometiste el cielo, me dejaste acariciarlo con las manos para luego quitármelo y haciéndome desearlo aún más. Para de nuevo tentarme. E iniciar una y otra vez ese pequeño juego que parecía llenarte. Que dejaba que te colmaras de mis suspiros y súplicas que parecían divertirte. 

Tu boca invadió la mía y en el entrecruzar de nuestras lenguas y el resoplido de nuestras respiraciones, ambos experimentamos el fuego de la pasión, naciendo allí donde tu piel hacía contacto con la mía, invadiendo y consumiéndolo todo a su paso cual incendio. 

Y te ubicaste sobre mí deliciosamente, presionando tu cadera contra la mía, aplastándome sobre el mullido colchón, abrazándome como si yo fuera tu todo. Haciéndome saber que, en ese momento, tú estabas experimentando lo mismo que yo. 

Tu centro presionó el mío, activando nervios y suprimiendo pensamientos y tus labios entretenidos en mi cuello como si se tratara de la más divertida de tus travesuras. 

Mi piel parecía que fuera a estallar por cada poro, con cada una de las caricias de tus grandes manos curiosas. Vagabundas. Sabias. Me sentía tan pequeña a tu lado. Pequeña y protegida. 

Amada y deseada. 

Era tan sencillo amarte de este modo, amor, sabiendo que pocas veces podemos ser sólo tú y yo, nosotros mismos. Ambos indefensos e igual de expuestos, desnudos no sólo en cuerpo, sino también en alma y corazón. 

Tú bien sabes que yo no te haría daño. Yo bien sé que jamás me lastimarías. 

No ahora, amándonos. Ni después con el mejor de los cansancios. El que deja el habernos entregado por completo.-

martes, 30 de agosto de 2011

Elegí

Yo elegí quererte y todas las consecuencias que eso conllevaba. Elegí que tú fueses la persona que llenase mis días de sonrisas, elegí que tu olor fuera el que mejor le venía a mis sábanas, yo elegí que me comieras a besos, elegí también tu voz al otro lado del teléfono. 

Elegí llorar por ti de vez en cuando, elegí creerme tus verdades y creerme a medias tus mentiras, elegí que no quería otros abrazos, elegí que era tu boca a la que quería besar por el resto de mis días, que no quería otras manos agarradas a las mías, que no quería ver por la mañana otra cara que no fuese la tuya, elegí nuestro mes del año y nuestro día del mes, elegí que tú fueras mi locura y mi cordura, elegí llenar el silencio de la noche con nuestra risa. 

Elegí las idas y venidas, las despedidas, elegí la impotencia, la incertidumbre y tu impredecibilidad, elegí el miedo a fallar y los impulsos, elegí las miradas, elegí temblar, elegí hacerme adicta a tus palabras, al eco de tu voz. Elegí conservar intacto cada momento, y dejar huella de lo que algún día pasamos. 

Elegí que mi mayor hobby era verte dormir entre sábanas blancas, elegí no callarme nada, elegí darte todo, elegí hablar de nosotros cuando hablaba de ti, elegí ser fuerte sin la ayuda de ningún tipo de coraza y luchar por un solo motivo, elegí darte todas mis oportunidades, elegí quedarme con tus manías, tus defectos y tus carencias. 

Elegí perdernos debajo de cualquier edredón, y tu respiración en mi oreja, elegí hacerlo lento, y la pasión a gran escala, elegí estremecerme sólo y únicamente con tus caricias, elegí no ponernos límite. 

Elegí el sabor agridulce de las discusiones que acababan en abrazos, elegí derrumbarme cuando ya no aguantaba más, elegí encontrarte en lugares donde nunca estarías, elegí seguir queriéndote aún cuando ya no estabas. Elegí arriesgar y jugármelas por ti. Y no me arrepiento de nada.

lunes, 16 de mayo de 2011

Extrañar, contigo ya no es extrañar

Antes de ti creía que no ver a alguien sería extrañar.
Pero entonces apareciste en mi vida y ya no te extraño en tu ausencia. No.
¿Cómo extrañarte si te tengo dentro de mí con cada latido?
Así que no te sorprendas si no te extraño pues he sentido que me acompañas desde el momento que has abandonado mis labios y cruzado el umbral.
Pues, contigo, aunque tu cuerpo no esté a mi lado. tu corazón ha invadido el mío y no hay manera de sentirme sola.
Pues contigo, extrañar ya no es extrañar. 

Imagen de Sevgi K en Flickr